Todo lo bueno se acaba y toca su fin más rápido de lo que quisieramos. Pero de lo que realmente no nos damos cuenta es de lo volatiles que son las cosas, y que debemos disfrutar en de ellas en todo momento porque no sabemos cuando va a ser las última vez.
Hoy mientras preparaba mi vuelta toda estresada ha llegado a mis oidos una de esas noticias que hace plantearte la fragilidad de los seres humanos. Antonio Puerta, lateral del Sevilla, fallecia esta tarde. Un jóven de veintidos años que en los últimos quince meses ha hecho soñar a la afición sevillista y que marcó "el gol de nuestras vidas" moría víctima de una encefalopatía postanóxica.